La cantaora sevillana se ha consolidado como una de las figuras más relevantes del panorama actual del flamenco logrando conjugar la tradición con su impronta personal.

El flamenco llega este fin de semana al Teatro Auditorio de Roquetas de Mar de la mano de la célebre cantaora sevillana, Sonia Miranda. La artista de Isla Cristina presentará en este escenario, Siproeta, su último álbum, el sábado a partir de las nueve y media de la noche.

Los amantes del flamenco tendrán la oportunidad de disfrutar del cante de esta artista que ha actuado en Roquetas de Mar en varias ocasiones. Desde que publicará su primer disco en el año 2000, Sonia Miranda, se ha consolidado como una de las figuras más destacada del flamenco actual gracias a su afán de superación, su humildad y su gran dignidad para poder conjugar tradición, escuelas e influencias con su impronta personal.

Acreedora de distintos premios y reconocimientos a lo largo de su carrera, ha desarrollado colaboraciones con artistas de la talla de Manuel Soler, Miguel Ángel Cortés o Rafael Campallo. El cante de Sonia Miranda refleja su personalidad que se describe en un derroche de dulzura y sensibilidad, con una voz rica en matices que huye de manifestaciones fingidas

Siproeta

Siproeta es un género de insectos lepidópteros (mariposas) de la familia Nymphalidae. La pregunta que, sin duda, se harán sus fieles seguidores de la artista, es ¿por qué una mariposa?, la respuesta es que el flamenco se ha entendido tradicionalmente como un género hermético, cerrado, no susceptible de tener alas propias.

El Flamenco tradicional siempre ha estado vinculado a peñas y círculos privados y, con este espectáculo, se trata de hacerlo más visible con un formato de vanguardia y con un acento más musical y variado, siendo la libertad el eje fundamental del mismo, la libertad del flamenco en sí, que siempre ha existido si se mira detenidamente y, la libertad , sobre todo, de la artista para expresar su propio lenguaje expresivo, sin corta pisas ni vetos malentendidos.

El espectáculo incluye cantes tradicionales pero variando su acompañamiento en unos casos y, en otros, enriqueciéndolos con instrumentos poco utilizados en la tradición flamenca, como el chelo o el piano. Como no puede ser de otra forma hablando de lenguaje expresivo y libertad, aparecerá el baile como elemento enriquecedor.